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La huerta grande

José Joaquín Bermúdez Olivares – Cuestionario básico

1.- ¿Por qué escribes?

Escribo porque no tengo otro remedio, es algo necesario no voluntario. Desde el acuerdo con el maestro Jorge Guillén respecto a que «el  mundo está bien hecho» escribo para ordenar un mundo. Creo en la verdad objetivo y en la existencia de modelos de bien y de belleza, así pues intento plasmar en lo que escribo una suerte de «literatura sapiencial». Tal vez sea mejor responder a la manera agustiniana y explicar para qué NO escribo: no lo hago para contar una historia (aunque creo que hay variadas y sabrosas historias en lo que escribo), ni para conocerme mejor (aunque suele ser un subproducto o elemento residual tras la escritura), ni para comunicarme con los demás (aunque me encanta recibir aportaciones de los lectores).

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Como han dicho las grandes escritoras, me basta con tener «una habitación propia». No necesito silencio ni una herramienta concreta ni una hora del día exacta. El hecho mecánico de la escritura no es importante, uno descansa mientras escribe y trabaja mientras piensa en la escritura. Para este «trabajo» si detesto las interrupciones prácticas como el teléfono impertinente o los niños llorones (Dios los bendiga).

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Las eternas: el bien y el mal (mejor Bien y Mal), la incomunicación, el amor frustrado, la belleza inasible.. y la Verdad, siempre la Verdad.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Solo existe la palabra, no hay contenido ni moralidad ni ayuda en la novela. No engañar, la mentira es mala compañera estética, como el pescado y los invitados indeseados al tercer párrafo ya hiede. No creerse nunca que uno escribe bien, si nos entra la tentación dejar inmediatamente de escribir y leer un rato a alguno de los maestros. Nunca pensar en que lo escrito va a ser publicado.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Me alegra que me haga esta pregunta. En el último año he tenido la suerte de conocer a bastantes escritores y siempre me asombra que manifiesten «dejarse dominar por los personajes, «empezar sin tener a la vista el final», «ser los primeros sorprendidos por el giro del argumento»… Yo, sea por mi formación científica o por mi propia idiosincrasia, no concibo escribir sin saber exactamente el final y la peripecia de la historia; es más, conozco la extensión, estructura y división en capítulos de la novela.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Siempre Nabokov, el gran novelista (y no solo novelista) del siglo XX con leguas de distancia sobre los demás. Los ingleses de la primera mitad de ese siglo: Saki, Wodehouse, Waugh, Connolly, Powell… y sus análogos españoles Baroja, Jardiel, Neville, Mihura. Tal vez por rebelión contra la pesadez de los mal llamados «realistas» que son solo aburridos, naturalistas, pesados y solemnes de toda laya. De los vivos Ishiguro, Amis, Andrés Ibáñez, Pablo D´Ors y poetas como Álvaro Fierro Clavero, Antonio Praena más los enormes Emily Dickinson y Rubén Darío. De los fallecidos hace poco W.G. Sebald, David F. Wallace, Bolaño…¡Y los de mi editora, faltaría más!

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Tras la presentación de mi primera novela El último de Cuba (ed. La Huerta Grande) sigo trabajando en su segunda parte El hombre de negro. También en algunas ideas sobre el tema del Viaje previstas para su exposición oral y posterior refundición en libro, tal vez como Viajes a ninguna parte.

José Joaquín Bermúdez Olivares (Cartagena, España, 1963). Doctor en Ciencias Químicas, se ha dedicado a la investigación, la industria y la docencia. Entre 2010 y 2013 escribe El último de Cuba, novela sobre el último Obispo de la Cuba española en 1898 bajo la forma de una falsa biografía de un personaje real intercalada con la peripecia de su biógrafo y falsario Rafael Sánchez, un «detective cultural» trufado de espía en la España de mediados del siglo XX. Publicada en enero de 2016 por la editorial La Huerta Grande, en la actualidad trabaja en la continuación (o segunda salida) de las andanzas de este personaje. Extremadamente reacio a las apariciones públicas sigue residiendo en su localidad natal pese a los cantos de sirena del mundillo literario; muy celoso de su intimidad no podemos asegurar que la fotografía adjunta sea real y no una falsificación más de su personaje Sánchez.

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