Nos gusta leer

La huerta grande

«Sócrates, ¿Qué haces con esa peluca de Voltaire?» Jorge Úbeda

4 septiembre, 2019

Ah, me alegra que me hagas esta pregunta, pues ya sabes que desde hace tiempo tengo una serie de raptos que no me llevan a la contemplación de la idea, como pretendía aquel Aristocles, sino que son flash forwards, al decir de un guionista de dudosa fama que conocí en un puesto callejero de baos, el cual también me ha puesto en la pista de que quizá los champiñones que comemos en casa no sean champiñones…pero, ¿por dónde iba? la peluca, la peluca de Voltaire…aquí me tienes, disfrazado como un ilustrado de hace doscientos años, probando a ver cómo me sienta eso de tener una confianza moderada en la razón como motor del progreso humano, al modo de Voltaire, porque me cuentan que alguien ha escrito uno de mis raptos o viajes, en un libro llamado ¡Que muera la Ilustración!, extraño título para una defensa de la razón humana en la modernidad tardía en la que vivís proclamando, día sí y día también, la muerte de la razón, la pérdida de toda esperanza, lo ineluctable del destino al que nos conducen los diversos micropoderes, lo imposible de ponerse de acuerdo, etcétera, etcétera, ¿qué te parece esta fiesta en la que anda parte del mundo moderno?, como si tuviéramos alguna baza mejor para seguir desarrollando nuestra común humanidad que la razón, como si nuestra frágil y contingente condición no hubiera encontrado los principales motivos para el futuro en la posibilidad de hacer algo mejor que lo que estamos haciendo, por eso me pongo la peluca, para ver si alguien me ve y dice, ¡ahí va, si a Sócrates el griego, aquel filósofo secuestrado por su amigo Aristocles, le va la Ilustración!…quizá, así, algunos se animen a mirar con otros ojos a la Ilustración y comiencen a reanimarla en sus vidas, en sus ciudades, en sus escuelas y por todas partes; aunque esto no va a ser fácil, porque llevamos casi un siglo echando la culpa a la Ilustración de muchos de los males que nos aquejan, por lo que habrá que encontrar algún camino para que despierte la razón en cada uno y descubran los espacios que todavía están abiertos al progreso y a la esperanza, si ponemos algo de nuestra común razón en ellos; no es fácil despertar la razón, yo mismo me jugué la vida en ello, pero quizá con algunos mitos alguien se haga la primera pregunta, y luego la segunda y ya no pueda dejar de pensar en cómo responder, en cómo hacer algo que sea mejor de lo que estamos haciendo; me pongo la peluca de Voltaire porque no pienso gritar ¡Que muera la Ilustración!

 

Aviso legal Política de privacidad